martes, 2 de noviembre de 2010

El Asesinato como Método Empresarial

Por Armen Kouyoumdjian
25 de agosto 2010


Si obviamente es una gran noticia saber que los 33 mineros enterrados en la mina San José están vivos, es totalmente ridículo presentar ese hecho como una enorme victoria. En realidad se trata de un escándalo aun mayor que el del 27 de febrero, porque su origen no está un Acto de Dios sino en la codicia, la negligencia y la ineficiencia de los humanos, y por consiguiente era perfectamente evitable.

¿Qué han hecho las autoridades? No mucho. Se han limitado a organizar la perforación de un ducto que ayudó a localizar a los mineros. He leído en la prensa varias columnas que hacen del ministro de Minería Sr. Golborne un héroe, e incluso un candidato favorito para las elecciones presidenciales. Repite, ¿a ver? ¿Qué ha hecho el ministro, por el amor del cielo? Pasearse por ahí haciendo emotivos comentarios, mientras una máquina perforaba un orificio. Los animales, desde las hormigas a los topos, incluyendo a los tapires, excavan orificios en la tierra y sin ninguna máquina. ¿Me quieren decir que si me siento frente a un hormiguero, y miro a los pequeños insectos perforar y excavar, yo soy materia presidencial? ¡No jodan! No sabía que aquí también circuncidan los cerebros.


CAPITALISMO SALVAJE, EMPRESARIOS SALVAJES

Chile tiene malos antecedentes con relación a los accidentes del trabajo, a lo que contribuye una actitud de «laissez-faire» heredada de la filosofía empresarial del gobierno militar, así como la aversión nacional a la cultura de la seguridad que, aunque data de siglos, una comisión presidencial recientemente creada debe cambiar en noventa días.

De acuerdo a la Mutual de Seguridad, y restringiendo las cifras sólo a sus miembros (la afiliación no es obligatoria), en el año 2009 hubo 191.685 accidentes del trabajo. Esa es una cifra enorme.

Dirigir una empresa es como las relaciones personales. Hay varios modos de conducirlas. En su mejor versión, es como el amor romántico mezclado con un matrimonio de interés. El empresario propone un cierto producto con el que seduce al cliente. No es sólo la venta, sino todo el servicio que la acompaña, llámalos juegos preliminares para conservar la similitud, y el servicio post venta (quedarte al lado de tu pareja en vez de correr al baño con un cigarrillo, o ir a abrir una lata de cerveza). Los levantinos son campeones de este deporte, en el cual ambos actores quedan satisfechos.

Si no eres bueno en eso de cortejar al sexo opuesto con encantos y buenas maneras, usas la fuerza. Te queda la violación para satisfacer tus deseos (en este caso monetarios). Violas a tus trabajadores con malos salarios, les robas sus imposiciones y les impones un entorno de trabajo inseguro y peligroso. A los clientes les vendes mercancías averiadas, buscas el medio de no respetar las clausulas de garantía, les cobras tasas de interés usureras, y les mandas cartas amenazantes a través de abogados venales.

Finalmente, si la víctima se resiste o se transforma en una carga, la violas y la estrangulas. Asesinato. Por desgracia la industria minera no está sola en eso de violar y estrangular a trabajadores y a clientes. Otros sectores también sufren de estos salvajes que dirigen un capitalismo salvaje.


SEGURIDAD MINERA

En los últimos cinco años hubo 23 accidentes graves en la minería chilena. En el caso de la mina San José los problemas fueron puestos en evidencia hace ya mucho tiempo, en 1992. Durante este período virtualmente todos los inspectores, públicos y privados, informaron que la mina era peligrosa y que quebrantaba todas las reglas, sin embargo la mina fue autorizada a continuar sus operaciones (la última vez fue en julio de este año, y la actual ministro del Trabajo, en un intento de lavarse las manos, citó erróneamente las reglas impuestas por las circulares de su propio ministerio). Prácticamente todo lo que tenía que ver con la explotación de la mina era defectuoso. La débil explicación de las autoridades, es que hay sólo 18 inspectores para supervisar todo el sector minero en el norte de Chile.

También es bueno subrayar que, en un país que se considera a sí mismo como una potencia minera, no había equipamiento de rescate especializado, y que la maquinaria destinada al rescate tuvo que ser importada desde tres diferentes países.

¿Quién es responsable? Los propietarios son Marcelo Kemeny Füller, parte de una familia húngara que dejó Budapest en 1948 «para escapar del comunismo» (sus trabajadores hubiesen querido escapar del «Kemenysmo», o que el Ejército Rojo hubiese llegado más rápido) y que llegó a Chile en los años 1950 cuando el padre entró en la actividad minera. En algún momento el diputado de la UDI Carlos Vilches trabajó con los Kemeny como ingeniero. El otro socio, supuestamente mayoritario, es el cuñado de Marcelo, José Alejandro Bohm Berenguer. La mina es dirigida por Pedro Simonovich. Comenzando por el padre parecen haberse farreado sus esfuerzos mineros, haciendo erróneas apuestas sobre los precios y terminando por deberle dinero a todo el mundo. De modo que dicen estar en las puertas de la quiebra, y por lo tanto, ser incapaces de comprar equipamiento de seguridad, lo que no le impide a Kemeny conducir un Chevrolet Blazer SUV nuevo y —cuando la mierda llegó al ventilador—, contratar «consejeros de imagen». Ambos, Kemeny y su cuñado, han hecho brutales e insensibles declaraciones ante una prensa demasiado crédula.

El día que los mineros fueron localizados, Chilevisión (en vísperas de ser comprada por Time Warner como parte del montaje estadounidense para transformar a Chile en un país antiárabe y proisraelí) intentó entrevistar a Kemeny cuando este salía de la mina en su vehículo. Los periodistas estaban por alcanzarle cuando su coche fue detenido por un oficial de Carabineros al que unos segundos antes Kemeny le había pedido que los parara. Los periodistas no habían infringido ninguna regla y el carabinero (espero que el General Gordon vea este episodio —que fue filmado y difundido por televisión—, y lo eche del cuerpo) sólo estaba ayudando al canalla (tal y como hace la Fiscalía con nuestro propio vecino psicópata, de modo que ¿dónde está la novedad?).

El presidente Piñera ha dicho que todo el peso de la ley caerá sobre los responsables. No lo creo. El rescate ocupará a la opinión pública durante meses, mientras que los culpables escapan tranquilamente.


EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN

Como la minería, este es otro sector propenso a los accidentes, detalles de los cuales vemos cada semana en las noticias. Peligrosos procesos de excavación, estructuras inseguras y el no suministro de equipamiento de seguridad a los trabajadores, se combinan para producir un continuo flujo de accidentes.


AGRICULTURA Y OTROS PRODUCTOS PELIGROSOS

Los cosechadores de frutas y hortalizas, un trabajo mal pagado generalmente efectuado por mujeres, son frecuentemente rociados (para ganar tiempo) con peligrosos productos químicos desde aviones fumigadores mientras están en el campo. También son transportados desde y hacia los lugares de trabajo en vehículos inseguros (a menudo camionetas abiertas), de modo que cada accidente cobra numerosas víctimas.


LOS FARMACÉUTICOS

El tema me fue señalado hace poco por la novia de mi hijo menor, a punto de graduarse como veterinario y que está haciendo su internado. Ella me dijo que recibe muchas mascotas en la clínica a las cuales sus dueños, siguiendo el consejo de un farmacéutico, les administraron medicamentos erróneos. ¡Ah!, pensé, henos aquí confrontando algo más serio que el cartel farmacéutico de los precios de las medicinas.

Luego recordé que hace algunos años me pasó lo mismo en una tienda «naturista» de Viña, y cuando me di cuenta y me quejé, en vez de una excusa abyecta lo único que obtuve del boludo detrás del mesón fue un «tal vez fue porque Ud. es un extranjero que no habla bien el castellano». No pude armar un escándalo porque el propietario de la tienda era un vecino y nuestros hijos compañeros de escuela.

Hace un par de semanas, como ya no tenía descongestionante durante un mal resfriado, fui a la farmacia Cruz Verde y pedí las mejores tabletas que tuviesen. Una chica me ofreció un medicamento antigripal. Le dije que no tenía gripe y que lo único que quería era descongestionar mi nariz. Entonces me ofreció Panadol. Le pedí ver a la farmacéutica a la cual le expliqué lo que quería y la ignorancia de sus vendedoras acerca de los aspectos más elementales de las medicinas. Pero sólo defendió la estupidez de la vendedora, y cuando me vio enfadado, me dijo: «no hablo con gente enojada», y se regresó a su cubículo.

Desde luego, la errónea ingestión de Panadol no iba a matarme, pero uno escucha las noticias provenientes de los pacientes de los hospitales a los cuales les dan medicamentos errados y se mueren.


HUEVADA DE LA SEMANA

La semana pasada, cuando el dólar bajó a su más bajo nivel del año respecto del peso y varios sectores (como los exportadores agrícolas) seriamente afectados por esta situación comenzaron a quejarse, un tal Christian Szita (pronunciar «Shit-a» en su original húngaro) le escribió a «El Mercurio».

En su carta el Sr. Szita decía que el dólar barato es una buena cosa porque le permite «comprar cosas importadas y viajar al extranjero». Esta actitud de tipo «Si no tienen pan, que coman queque», es otro ejemplo de la desalmada actitud hacia el bien común que muestran los ejecutivos empresariales chilenos. Para ilustrar esto un agricultor replicó que está recibiendo menos por sus ventas que hace cuatro años, mientras que los costos de sus insumos han subido sustancialmente. Ojalá el Sr. Szita aproveche el dólar barato y se compre un billete solo de ida a Budapest u otro territorio en el Este, de esos que se especializan en hacer sufrir al prójimo.


PATRIOTAS MONETARISTAS

Los monetaristas le han causado muchos sufrimientos a buena parte de la población mundial durante más de treinta años, y tal parece que ni sus propias familias se escapan. Tú no lo viste en El Mercurio o en Estrategia, pero el sábado 21 de agosto, al descender del vuelo de Air France desde París, un tal Rodrigo Orellana Cifuentes fue arrestado y encarcelado preventivamente por 120 días. ¿Quién es Orellana? Nada menos que el jefe de política monetaria del Banco Central, un empleado de Grado III con un salario anual de 113 a 154 mil dólares de acuerdo a la escala salarial del Banco. ¿Por qué fue arrestado? Tal parece que su ex esposa le oyó a sus tres hijas (cuya edad va de 3 a 9 años) que Papito abusaba de ellas durante las visitas de fin de semana. El abuso fue corroborado por un médico. ¿Y qué de la presunción de inocencia? Por cierto estoy seguro de que todos sus colegas economistas van a apoyarle clamando su inocencia (lo que pudiese incluir a su colega Luis Felipe Céspedes, jefe de investigaciones del Banco Central y ex asesor del ministro de Hacienda Andrés Velasco. Céspedes es famoso por haberme prometido alguna vez demostrar que un excedente presupuestario de un 8% es en realidad un déficit. Aún estoy esperando sus calculitos. Céspedes en un empleado de Grado II, con un salario de 142 a 194 mil dólares). ¿Presunción de inocencia? Ser un monetarista es el equivalente a pertenecer a un escuadrón de la muerte de las SS. Allí eres culpable por definición. En París, el Sr. Orellana estaba en «comisión de servicios», visitando probablemente el Banco Central Europeo o la OCDE, que a sus conferencias invitan sólo a economistas de moda.

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