Más vale tarde que nunca: un Homenaje Metalero al Bicentenario de Chile. No se pierdan las Cuecas Metaleras, al final. La última está para tocarla en Halloween, XD..
Himno de Chile (1)
Himno de Chile (2)
Adiós al Séptimo de Línea (1)
Adiós al Séptimo de Línea (2)
Brazas a Ceñir
Los Viejos Estandartes
La Con...Shentida (Versión Speed Metal)
La Consentida (Versión Black Metal)
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sábado, 16 de octubre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
Reflexiones Bicentenarias
Mauricio «Horus», un amigo de Facebook, compartió conmigo estas palabras que me ha parecido interesante reproducir aquí:No sé si compartes esta visión, pero me parece que desde que apareció este símbolo del búho en el billete de 5 mil pesos, todo se ha vuelto una representación de la conquista financiera de los principales grupos inversionistas en Chile. Ese búho que representa una conciencia negativa que se esconde en la penumbra para vigiliar desde la oscuridad.A continuación, un par de videos sobre este Vil Centenario:
Desde que la Barrick Gold y Peter Munk pusieron «capitales» en suelo chileno, se tiene directa relación con los que se asocia esta minera: con los Bush y el Banco Mundial. Tambien tenemos a Piñera y Tompkins junto a Agustín Edwards y Mario Kreutzberger junto a Ricardo Lagos y Rockefeller.
Si mal no recuerdo, en el verano leí en «El Ciudadano» sobre la visita que haría Rockefeller a la casa de Agustin Edwards en su casa de una de la islas del lago ranco; justamente, por esas «coincidencias», andaba Piñera veraneando en su mansionsita del lago ranco. Entonces, ¿Se habrán juntado para pactar algún tipo de trato zionista? Eso fue el verano de 2009... Ahora bien, me pregunto ¿Cuál es el grado de poder que tiene Piñera frente a los círculos de poder Illuminati en Chile y el mundo?... Por cierto, la obertura de la Fiesta Bicentenario me parecía ritual, pero no es más que «Pan y Circo».
Lalo Mora: Versos para el Bicentenario
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domingo, 19 de septiembre de 2010
El Vil Centenario de la Represión Mapuche
Bicentenario de Opresión y Usurpación para el Pueblo Mapuche y los Pueblos Originarios. Doscientos años de estar viviendo como extranjeros en sus propias tierras... Casi como los Palestinos en Palestina. ¿Pensabas que ellos también tenían algo que celebrar? ¡Piensa de nuevo!Postura Mapuche ante el Vil Centenario
Chile: Un País Fascista
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Bicentenario: Nada que celebrar
Por Matías Rojas
Hoy en día, en 2010, muchos ciudadanos chilenos conciben las fiestas del 18 de septiembre como el aniversario de nuestra independencia. La verdad es, desafortunadamente, que la acción de la élite chilena en el año 1810, nunca estuvo relacionada a ideales independentistas. Es más, la intención detrás de la primera junta de gobierno en nuestro país, sólo pretendía mantener la potestad de un gobernante extranjero.
En el año 1808, el emperador francés Napoleón Bonaparte invade España y Portugal. De esta manera, Francia destituye el poder de Fernando VII, y Napoleón instaura a su hermano como nuevo gobernante de España. En el año 1810, la élite chilena crea una asamblea para decidir si aceptar las pautas del nuevo régimen, o seguir fiel al reinado de Fernando VII. El resto de la historia ya la sabemos. Francamente, ¿representa esto nuestras raíces como pueblo libre de la dependencia extranjera?
Gracias al ex mandatario Ricardo Lagos, las enormes autopistas y carreteras de nuestro país están en manos de élites españolas, bajo la compañía de caminos Cintra. En pocas palabras, casi todos los peajes que pagamos en nuestros viajes diarios van a parar a manos españolas. La desfachatez de nuestro gobierno es tal, que permite a extranjeros como Douglas Tompkins, dividir a nuestro país en dos, sin permitirnos una conexión abierta con el sur austral de Chile. Sin siquiera tener nacionalidad chilena y portando nada más una VISA de turista, Tompkins posee más de 325.000 hectáreas de suelo chileno, y a nadie parece importarle. Por otra parte, nuestro ministerio del interior, comandado por el sionista Rodrigo Hinzpeter, firma tratados con el FBI para fusionar nuestras redes de inteligencia y combatir el «terrorismo» nacional. De paso, se inicia un programa para escenificar amenazas terroristas en nuestro país y culpar a ciudadanos inocentes como el pakistaní Saif Khan.
La participación política del pueblo chileno es tan débil, que preferimos ver farándula y recurrir a organismos no gubernamentales extranjeros para solucionar problemas nacionales de derechos humanos. Tan débil, que ni siquiera podemos solucionar internamente las deudas con nuestros pueblos originarios, y necesitamos recurrir a la ONU para que nos dé lecciones. Tan débil, que ni siquiera nos percatamos de que un admitido agente de la CIA, llamado Agustín Edwards, tiene aún el control de enormes medios de comunicación, tales como El Mercurio, y se sienta a vacacionar con el banquero David Rockefeller, para avanzar en el plan de destripar definitivamente nuestra soberanía.
Sé franco contigo. No hay nada que celebrar.
Bicentenario: Nada que celebrar
Hoy en día, en 2010, muchos ciudadanos chilenos conciben las fiestas del 18 de septiembre como el aniversario de nuestra independencia. La verdad es, desafortunadamente, que la acción de la élite chilena en el año 1810, nunca estuvo relacionada a ideales independentistas. Es más, la intención detrás de la primera junta de gobierno en nuestro país, sólo pretendía mantener la potestad de un gobernante extranjero.En el año 1808, el emperador francés Napoleón Bonaparte invade España y Portugal. De esta manera, Francia destituye el poder de Fernando VII, y Napoleón instaura a su hermano como nuevo gobernante de España. En el año 1810, la élite chilena crea una asamblea para decidir si aceptar las pautas del nuevo régimen, o seguir fiel al reinado de Fernando VII. El resto de la historia ya la sabemos. Francamente, ¿representa esto nuestras raíces como pueblo libre de la dependencia extranjera?
Gracias al ex mandatario Ricardo Lagos, las enormes autopistas y carreteras de nuestro país están en manos de élites españolas, bajo la compañía de caminos Cintra. En pocas palabras, casi todos los peajes que pagamos en nuestros viajes diarios van a parar a manos españolas. La desfachatez de nuestro gobierno es tal, que permite a extranjeros como Douglas Tompkins, dividir a nuestro país en dos, sin permitirnos una conexión abierta con el sur austral de Chile. Sin siquiera tener nacionalidad chilena y portando nada más una VISA de turista, Tompkins posee más de 325.000 hectáreas de suelo chileno, y a nadie parece importarle. Por otra parte, nuestro ministerio del interior, comandado por el sionista Rodrigo Hinzpeter, firma tratados con el FBI para fusionar nuestras redes de inteligencia y combatir el «terrorismo» nacional. De paso, se inicia un programa para escenificar amenazas terroristas en nuestro país y culpar a ciudadanos inocentes como el pakistaní Saif Khan.
La participación política del pueblo chileno es tan débil, que preferimos ver farándula y recurrir a organismos no gubernamentales extranjeros para solucionar problemas nacionales de derechos humanos. Tan débil, que ni siquiera podemos solucionar internamente las deudas con nuestros pueblos originarios, y necesitamos recurrir a la ONU para que nos dé lecciones. Tan débil, que ni siquiera nos percatamos de que un admitido agente de la CIA, llamado Agustín Edwards, tiene aún el control de enormes medios de comunicación, tales como El Mercurio, y se sienta a vacacionar con el banquero David Rockefeller, para avanzar en el plan de destripar definitivamente nuestra soberanía.
Sé franco contigo. No hay nada que celebrar.
Bicentenario: Nada que celebrar
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viernes, 13 de agosto de 2010
Optimismo Bicentenario
Por Luis Casado
Los presidentes de los Bancos Centrales son la hostia. Y los de la FED (Sistema de Reserva Federal de USA), de harina integral. La hostia digo. Cada vez que abren la boca... la cagan. Por exceso o por defecto. El conocido humorista Alan Greenspan, que ofició de gran manitú entre 1987 y 2006, declaraba que las tasas de interés son una gran incógnita (a big conundrum) y se cagaba de la risa. Lo que no tendría nada de particular si no fuese porque era él quién fijaba las tasas de interés en el ámbito planetario. Adepto de un lenguaje enrevesado, iniciático y ambiguo, solía decir: «Si me han entendido bien, es porque debo haberme expresado mal». Un gran humorista. Su mejor chiste fue la crisis mega-galáctica que aun no termina. La de los créditos subprime, esos que nadie podía pagar pero que a su juicio ayudaban a las familias a hacer como si tuviesen una casa y a amar el capitalismo. No lo digo yo, lo escribió él en su libro «La era de las turbulencias». Dos boluditos menores —Ricardo Lagos y Gonzalo Martner—, lo tomaron en serio y cada vez que se refieren al desastre que se ha lanzado millones de familias a la puta calle y a decenas de millones de trabajadores al desempleo, hablan doctamente de «turbulencias».
A Ben Bernanke, actual presidente de la FED, le acusaron de ser un especialista de la Gran Depresión, razón por la cual debía saber cómo sacarnos de la Gran Recesión que nos tiene rejodidos. Tipos optimistas los que supusieron injustamente que Bernanke era una especie de GPS de la crisis. El pobre, cada vez que habla precipita una recaída. Apenas la economía yanqui inicia un tímido remedo de subida, viene BB, declara dos boludeces y todo se va al carajo. Hoy mismo la prensa internacional cuenta que las Bolsas del imperio evolucionan a la baja porque la FED, o sea BB, se mostró pesimista con relación al crecimiento y al empleo. Poco importa que la FED anuncie en sus minutas de política monetaria nuevas medidas de apoyo a la economía —léase más y más emisión monetaria sin respaldo—, en el facineroso mundillo de las finanzas ya nadie le cree a nadie. Los rufianes de las agencias de calificación de riesgo —Moody’s, Fitch, Standard & Poors—, degradan la nota de Portugal en un intento de generar nuevas oportunidades de negocio. El hueso Grecia ya fue chupado hasta la médula y hay que inventar algo. Los gobiernos europeos se sometieron a los dictados de la Camorra financiera e impusieron políticas de austeridad y de reducción del gasto público designando al personal como el gran perdedor de la ruleta que en este caso es yanqui.
Contra toda evidencia, las autoridades chilenas exultan optimismo. Según quienes manejan la manija estamos creciendo como la mala hierba. Poco importa que los resultados de la encuesta CASEN, —a pesar de los chanchullos estadísticos que los «expertos» llaman «dificultades metodológicas»—, muestren otro tipo de crecimiento: el de la pobreza y la indigencia. ¡Tanta sensibilidad social de Michelle y mira los resultados! Se ve que la «sensibilidad» no cambia nada. Los sectores más modestos y más vulnerables pagan los resultados de la borrachera neoliberal. El «blindaje» del subnormalito Andrés Velasco no protege a los pobres. Peor aún, los «brotes verdes», la «salida del túnel», la «eficiencia de las políticas públicas» y otros emplastos de mostaza no sirven de nada ante la recesión planetaria. Alianza y Concertación se echan la culpa la una a la otra, como si todo este circo no fuese un cogobierno en el que los Velasco y los Larraín aplican las mismas recetas destinadas a favorecer a los poderosos. Cuatro meses de desgobierno piñerista muestran los límites del desplante torero, de la «eficiencia» empresarial, de la agitación insustancial que no resuelve nada.
Cualquiera de estos días Piñera inicia la reconstrucción. Paciencia. ¿Cuántos de los 30 mil millones de dólares que debía costar la reconstrucción han sido comprometidos? ¿Cuántos? Entretanto Piñera declara que no puede deshacerse de sus empresas porque el salario de presidente no le alcanza para vivir. ¡Pobre! De espíritu. Pero siempre optimista. Es lo que le va quedando. El método Coué, el auto convencimiento, el optimismo.
Sin voluntad, sin envergadura, sin proyecto, sin objetivos, Piñera corresponde al modelo del optimista según Georges Bernanos, quién aseguraba que «Un optimista es un imbécil feliz».
Los presidentes de los Bancos Centrales son la hostia. Y los de la FED (Sistema de Reserva Federal de USA), de harina integral. La hostia digo. Cada vez que abren la boca... la cagan. Por exceso o por defecto. El conocido humorista Alan Greenspan, que ofició de gran manitú entre 1987 y 2006, declaraba que las tasas de interés son una gran incógnita (a big conundrum) y se cagaba de la risa. Lo que no tendría nada de particular si no fuese porque era él quién fijaba las tasas de interés en el ámbito planetario. Adepto de un lenguaje enrevesado, iniciático y ambiguo, solía decir: «Si me han entendido bien, es porque debo haberme expresado mal». Un gran humorista. Su mejor chiste fue la crisis mega-galáctica que aun no termina. La de los créditos subprime, esos que nadie podía pagar pero que a su juicio ayudaban a las familias a hacer como si tuviesen una casa y a amar el capitalismo. No lo digo yo, lo escribió él en su libro «La era de las turbulencias». Dos boluditos menores —Ricardo Lagos y Gonzalo Martner—, lo tomaron en serio y cada vez que se refieren al desastre que se ha lanzado millones de familias a la puta calle y a decenas de millones de trabajadores al desempleo, hablan doctamente de «turbulencias».
A Ben Bernanke, actual presidente de la FED, le acusaron de ser un especialista de la Gran Depresión, razón por la cual debía saber cómo sacarnos de la Gran Recesión que nos tiene rejodidos. Tipos optimistas los que supusieron injustamente que Bernanke era una especie de GPS de la crisis. El pobre, cada vez que habla precipita una recaída. Apenas la economía yanqui inicia un tímido remedo de subida, viene BB, declara dos boludeces y todo se va al carajo. Hoy mismo la prensa internacional cuenta que las Bolsas del imperio evolucionan a la baja porque la FED, o sea BB, se mostró pesimista con relación al crecimiento y al empleo. Poco importa que la FED anuncie en sus minutas de política monetaria nuevas medidas de apoyo a la economía —léase más y más emisión monetaria sin respaldo—, en el facineroso mundillo de las finanzas ya nadie le cree a nadie. Los rufianes de las agencias de calificación de riesgo —Moody’s, Fitch, Standard & Poors—, degradan la nota de Portugal en un intento de generar nuevas oportunidades de negocio. El hueso Grecia ya fue chupado hasta la médula y hay que inventar algo. Los gobiernos europeos se sometieron a los dictados de la Camorra financiera e impusieron políticas de austeridad y de reducción del gasto público designando al personal como el gran perdedor de la ruleta que en este caso es yanqui.
Contra toda evidencia, las autoridades chilenas exultan optimismo. Según quienes manejan la manija estamos creciendo como la mala hierba. Poco importa que los resultados de la encuesta CASEN, —a pesar de los chanchullos estadísticos que los «expertos» llaman «dificultades metodológicas»—, muestren otro tipo de crecimiento: el de la pobreza y la indigencia. ¡Tanta sensibilidad social de Michelle y mira los resultados! Se ve que la «sensibilidad» no cambia nada. Los sectores más modestos y más vulnerables pagan los resultados de la borrachera neoliberal. El «blindaje» del subnormalito Andrés Velasco no protege a los pobres. Peor aún, los «brotes verdes», la «salida del túnel», la «eficiencia de las políticas públicas» y otros emplastos de mostaza no sirven de nada ante la recesión planetaria. Alianza y Concertación se echan la culpa la una a la otra, como si todo este circo no fuese un cogobierno en el que los Velasco y los Larraín aplican las mismas recetas destinadas a favorecer a los poderosos. Cuatro meses de desgobierno piñerista muestran los límites del desplante torero, de la «eficiencia» empresarial, de la agitación insustancial que no resuelve nada.
Cualquiera de estos días Piñera inicia la reconstrucción. Paciencia. ¿Cuántos de los 30 mil millones de dólares que debía costar la reconstrucción han sido comprometidos? ¿Cuántos? Entretanto Piñera declara que no puede deshacerse de sus empresas porque el salario de presidente no le alcanza para vivir. ¡Pobre! De espíritu. Pero siempre optimista. Es lo que le va quedando. El método Coué, el auto convencimiento, el optimismo.Sin voluntad, sin envergadura, sin proyecto, sin objetivos, Piñera corresponde al modelo del optimista según Georges Bernanos, quién aseguraba que «Un optimista es un imbécil feliz».
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